Autorreferencia

En escenarios de seda y carne descompuestas

mi alma es un libro teatral ¿un pleonasmo?

donde la timidez oscurece los ángulos

de la melodía retorcida y el cine me nace,

separado por 432 frecuencias con bacterias, y dramaturgos

que renuevan cada tejido de mi personaje

capa por capa

(🕳).

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‘Tapete lucidum’

 

“Todavía se sentía la aguja hipodérmica en el brazo. Penetraba como una mordida de araña o el intento de una sanguijuela por chupar sangre. Aquel colmillo estilizado por los biolófilos modernos convertía el dolor de Ezder en la farsa de su escapismo.

Ya hace trece horas se había automedicado 5mm de tulpas disueltos en el tetravalente, para volarse en cada invención. Le era provechoso priorizar sus gustos cada momento, como una prevalencia personal de salud dentro de su estatura media, rasgos de Visnú y sus manos protocolares de Sion. Se vacunaba para completar la tarjetita turmalina recetada por el médico, la hambruna del tiempo, el sabor de no sentir la censura de Internet y por la sensación de un cuerpo extraño en sus venas. Al despersonalizar esa glándula calcificada en medio de su cerebro, la porción de su memoria que es oprobio y despertar, trabajaba sin estorbos e incomodidades. Había hallado el equilibrio entre su trabajo de redacción y la afición por las ciencias ocultas cultivada en la música popular…”

–Extracto de ‘Tapete lucidum’, cuento de realismo, garabatos y ficciones.

Panamá nocturna

Un sereno azul, la banalidad de los objetos, el ego humano  entre bienes inmuebles y la tercerización eléctrica, es la vida de una oscuridad petrificada por el humor de una ciudad que ya perdió su ingenuidad. Y su corriente filosófica (en parte). No es socialismo, ni capitalismo, alegorías a Nikola Tesla, ni neo-liberalismo ni mucho menos un neo-feudalismo con antifaz. Es la impresión de aquella vegetación humana que es imperceptible a los hilos desocultos y comercializa la soledad de los peces en una ingeniería eléctrica y tecnócrata.

—Yo soy la habitación analfabeta que lleva consigo antiguos espacios para exudar a la humanidad.

Dice Selene en febrero mientras las infraestructuras transmiten aliento artificial…¿El tiempo pasa a ser luctuoso?

 

El siglo XX

¿Por qué escribir si ya todas las páginas han sido leídas? Para la consolación de mil espacios y en honor al sabio. Por los post-surrealistas y la completa humanidad científica que no me lee…

Podía viajar como holograma hasta el curador de arte desde mi lóbulo inferior, pero las baladas me robaron los árboles de archivo, dejando al curador desprotegido y vomitando ácido desoxirribonucleico. Podía viajar de cerebro en cerebro como superficie rebelde al REM y preguntarles a ellos, los no agnósticos ¿cuál fue su estado de consciencia? pero, esa recopilación de guerras justificadas y ascenso ocultista, atrapa.

 

Inédito, 2017 – OAOR